Pero, ¿quien es el verdadero destinatario?
Lunes, 21 Julio 
El éxito de los parques infantiles viene refrendado, además, por otra cuestión bien distinta y relacionada directamente con la actitud de los padres. En general, su confianza en estos centros parece plena -”los niños se divierten mientras están seguros”, piensan-, y, a cambio, cuentan con la oportunidad de habilitar para su propio disfrute parte de su tiempo de ocio.
En este contexto, hay que otro factor que ha comenzado a influir en el reparto del tiempo de ocio de muchos matrimonios: la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral. Y eso que todavía, en España, la ocupación laboral de la mujer no se acerca a las medias de otros países, por lo que, cabe suponer, dispone de más tiempo para estar con sus hijos. El informe elaborado por el Ministerio de Trabajo al cierre del tercer trimestre de 1999 refleja que, en España, el desempleo femenino (22,8%) duplica al masculino (10,8%), cuando en otros países como Estados Unidos, Suecia o Gran Bretaña el paro afecta a más hombres que a mujeres (en la Unión Europea, el paro de la mujer no llega al 13%).
Por otro lado, el contexto en que se mueve el negocio de los parques infantiles podría ser todavía más favorable si las variables demográficas no fueran tan negativas. Según los resultados de una encuesta dada a conocer por el INE el pasado mes de diciembre, España tiene la tasa de natalidad (1,07 hijos por mujer) más baja del mundo: la India llega a 3,2 hijos; Estados Unidos, a 2,06; China registra 1,8 hijos por mujer; la Unión Europea alcanza de media los 1,4 hijos; y otros países europeos como Irlanda, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Finlandia o el Reino Unido presentan una fecundidad media por encima de 1,7 hijos por mujer.
Se da por supuesto que el escaso número de nacimientos, en España o en otro país del planeta, supone un freno para cualquier iniciativa empresarial que pretenda obtener beneficios en el ámbito infantil. Y nada indica que este problema (que se viene agudizando desde 1970, cuando cada familia española tenía de media casi tres hijos), vaya a solucionarse en los próximos años, cuando, para garantizar el reemplazo generacional, se necesitaría llegar a un mínimo de 2,1 hijos por mujer.
